El camino de los sueños que inspiran
Un líder nace con talento, y con inquietud para pensar.
Nacer con ciertas habilidades facilita la posibilidad de aprender más rápido que los demás pero no es garantía de éxito si no lo acompaña un querer.
El talento natural unido a una formación es la combinación perfecta para desarrollar la personalidad y perfeccionarse como profesional.
A partir de aquí, se puede desarrollar en la práctica, un estilo directivo, porque cada líder, resuelve y se comporta de forma diferente.
Es importante conocer qué estilo es necesario para nuestra compañía, porque en esta decisión estará la diferenciación conveniente para el éxito y la evolución que se necesita en la continuidad de los negocios.
No creo que podamos decir que nos formaron para ser jefes, es natural aprender con la experiencia, el ensayo y el error. Existen grandes diferencias entre unos y otros siendo clave, la creatividad.
Las grandes ideas, las buenas aportaciones, llegan a través de la reflexión, de observar al equipo y permitir que fluya el pensamiento creativo en un ambiente de cooperación flexible.
Un líder coach, ofrece respuestas originales que estimulan a su equipo, ocupado en formar parte del sistema en el que fluyen las ideas y los proyectos con buen ambiente y no cesan, porque cuando se aprueban, caducan y nace la ilusión de planificar lo nuevo.
La reflexión de Einstein ’’ Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo’’ nos anima a innovar, aunque un directivo cerrado en su cómodo despacho, asuma que si algo va bien, para qué cambiarlo, razón por la cual no abandona su zona de confort.
Invertir esta situación, no es sencillo, exige esfuerzo y reflexión para cuestionar tu actual aportación, observar si gestionas desde el miedo de perder la abundancia en la que te encuentras y si tienes la valentía de reflexionar sobre lo que te gusta.
Es aquí donde reside la diferenciación, hemos llegado al lugar en el que se sientan los que como Picasso, necesitan que la inspiración les encuentre trabajando, su gente es feliz por pertenecer a su equipo y aunque el día es exigente, la noche forma los sueños que el trabajo convierte en ideas.
La creatividad no se aprende, pero sí la técnica, agita tu instinto y descubre que sueñas.

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