¿Vas a seguir perdiendo llaves?
Dice el cuento que aquél que perdió la a llave en el sótano de su casa, fue a buscarla a la soleada plaza del pueblo porque su sótano estaba muy oscuro.
El campo de los enredos sistémicos es variado y complejo e incide de forma inconsciente en nuestras vidas.
A veces lamentamos nuestro estado de ánimo, y lo adornamos con un discurso quejoso que lejos de aliviar el día, nos frustra y todo se transforma en ‘lo malo’
¿Qué es lo bueno y lo malo? ¿En qué se diferencian?
Lo bueno es lo que pertenece a mi sistema y lo malo, lo de los otros.
Pertenecer a un grupo, ser reconocido por sus miembros y poseer ciertas cosas que variarán en función del estilo de vida, es lo que reconocemos como ‘bueno’.
Finalmente somos muy parecidos, los problemas de unos se parecen a los de otros.
Las emociones nos mueven por el camino de la vida, a cada uno en la dirección que le dicta el sistema en el que ha vivido, según sus valores, creencias, gustos, elección política, religión, amor y un largo etc de experiencia.
Vive, experimenta, confía…
Acumula vida y construye.
En los últimos tiempos, me influye la palabra equilibrio. La siento más cerca que felicidad.
Lo útil es sentirse equilibrado, con tus cosas, porque aceptas lo imperfecto, porque ordenas tu mente y tu conciencia está en calma.
Porque buscas en ti la solución a los propios errores y evitas la tristeza.
…Y encuentras la llave en la luz de tu sótano.
Cierro esta semana con reposo de congreso e inquietante cita sobre la condición humana.
Soy humano y nada humano me es ajeno. (Tenecio)

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