Además de visualizar las acciones de hoy para hacer real el
éxito de tu empresa a corto plazo, conviene pensar en el valor que aporta tu capital
humano, el que da vida a la organización. Al fin y al cabo el nombre comercial no
identifica al conjunto de talento.
¿Sabes el potencial de
tus empleados?
¿Conoces hasta qué
posición podrían llegar?
¿Revisas su
organización?
Directivo, abogado,
consultor, ingeniero, los perfiles que forman tu plantilla también hacen
inventario. Es hora de valorar si están por debajo de su capacidad o excedidos
en la misma.
Si este mes comienza
con reuniones de evaluación e instrucciones para el nuevo año, ponte en modo
escucha y con cercanía, coloca a tus colaboradores
en evaluación sumativa que proporcione información sobre el nivel de logro.
Gracias a grandes
investigadores del campo neurológico y de las emociones, sabemos que el
rendimiento óptimo en determinados profesionales se debe, en gran medida, a los
intangibles sobre los que hablamos en el post anterior. Hoy, en los entornos de
alto rendimiento, no cabe una vida laboral de baja creatividad, mínimo de
entusiasmo, productividad deficiente e incluso mal ambiente. Evita desastres
emocionales.
Los Directivos o mandos
intermedios, deben estimular y desarrollar talento. Liderar de manera voluntaria proyectos de continuidad
que enganchen. Cambiar la mirada, ofrecer nuevos recursos, compartir
actividades, sumarse a lo nuevo.
Mantener con tu equipo
reuniones de información de retorno permanente, ajustará comportamientos.
Apuesta por entrenar a la plantilla con formatos one to one, recompensar a las
personas que comparten conocimientos con otros, identificar inspiradores.
Ha llegado el momento
de que las personas asuman la nueva normalidad.
Ha llegado el momento
de mejorar intelectualmente a cualquier edad, de construir futuro partiendo de
uno mismo.
De fomentar entornos
colaborativos, de premiar por éxito.
Es la manera de
avanzar.
La única con futuro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario