11 de marzo de 2015

¡Hágase la luz!



El sábado tocaba reunión con los padres  de los participantes en las jornadas ‘Colorea tu talento’. Una justificación para quién nos confió a sus hijos sin reservas, sin entrada permitida y sin demasiada explicación.

La suerte que tienen estos chicos, es contar con unos padres ocupados en su desarrollo e implicados con sus necesidades, aunque nos las entiendan demasiado. No es fácil entender cuando dirige el sentimiento y domina el interés o la memoria de experiencias vividas.

Para los padres, es importante la motivación, también para la sociedad en general siendo un término que está de moda. El mundo business está muy pendiente de lo que motiva a los usuarios, a los potenciales compradores, a los empleados. En el entorno académico preocupa motivar a los estudiantes.

La motivación es un tema muy estudiado sobre el que se han escrito muchos libros, quizá demasiados para la difícil explicación que tiene, y es que depende de demasiados factores. El compromiso, la energía, el impulso, el ánimo, el progreso, incluso de la genética que nos ha tocado en suerte, sobre la que poco se puede influir. 

La motivación, impulsa la acción para hacer algo, la anima a mantenerse y tiene relación normalmente con aquello que nos gusta. De los autores que tengo de referencia, quizá quién mejor lo explica es Jose A. Marina. 

No creo demasiado en la motivación, sí creo mucho en la automotivación, en los diálogos internos que mantenemos con nosotros mismos, la motivación externa, es puntual y le gana el cansancio de perseguir factores motivadores.

Me gusta hablar de deseo. Las personas crecemos en intensidad y unidades de esfuerzo cuando deseamos algo. Ese deseo eleva energía y despierta nuestro lado proactivo. Todo con tal de conseguir el objetivo, de buscar el sentido a las cosas. Del deseo no te libras ni cerrando los ojos.
En ausencia de factores motivadores, entran en juego los ‘’deberes’’, accionan igual para hacer lo que no apetece y son un medio más para conseguir un fin. Con las dinámicas, conseguimos que las personas exploren su voluntad, y se libren de lo impuesto, de las respuestas automáticas, de las excusas.

Para explicar a los padres la importancia de este nuevo enfoque les dirijo a conocer lo que desean sus hijos y a focalizar su esfuerzo en dar apoyo emocional  para comprobar como mejoran en autoestima personal. Cuanta más seguridad tengan en ellos mismos, menos les impactarán sus limitaciones, propias y del entorno.

Me llevo la satisfacción de hablar con padres que quieren revivir las dinámicas con sus hijos y quién sabe si ellos, también verán la luz.

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