Cada día asumimos la jornada laboral sin reservas.
Confiados, ocupamos los workspaces para ofrecer lo mejor de cada uno. En suelo corporativo
o familiar, se libran batallas que al cabo del día cuentan queja. Dónde acaba
tu trabajo, empieza el de otro.
Asumir
responsabilidad no incluye gestionar también la de los demás.
Aprender a tolerar
la frustración del ‘’no hacer_ no saber’’ es importante cuando no está en tu
rol cambiarlo. Esta reflexión no invita a perder el margen de actuación para cambiar las cosas, significa aumentar la capacidad de observarse a sí
mismo y al entorno, para comprenderlo y generar opciones o alternativas
más eficientes. La queja global se pierde en lo subjetivo e impide una
acción directa sobre el problema.
En la práctica para
elevar el nivel de consciencia debemos poner atención desde diferentes
perspectivas, convirtiendo los procesos de Pensamiento
(Aspectos cognitivos) Emoción
(Relaciones) y Acción (Comportamientos)
inconscientes en conscientes. Observar desde aquí, objetivamente favorece la
interpretación para abordar soluciones y decisiones.
Caer en la queja,
supone dar vueltas sobre lo de siempre, para tomar las mismas decisiones que
valen normalmente para el pasado. Saber interpretar conscientemente cómo lo
vivo y cómo encaja en el sistema, supondrá enfrentar situaciones nuevas con
creatividad y abrirá nuevos caminos.
En
la novedad está el cambio y en la motivación la acción.
Como casos típicos, vivimos rodeados de
estilos de liderazgo, de estructuras, de incertidumbre, de cambios en los
objetivos, de expectativas, de conflictos, de cambios en plantilla y otras
situaciones que por poco que se den en cada rol, facilita el discurso de
reafirmación. Hacer una buena lectura y adaptar nuestros recursos aporta nuevas
formas de ver que facilitan un cambio más profundo.
Esta semana adapto mi estilo a un nuevo enfoque sobre productividad personal. Aquella que de su análisis devuelve datos reales que pertenecían al inconsciente y sobre los que decididamente tenemos margen de actuación.
Siempre que lo
encuentres útil, estás a tiempo de sumergirte en una ‘rueda de la vida’, luego
hacer un breve análisis sobre en qué inviertes el tiempo para comprobar
cuestiones fundamentales que llevas ad hoc y que nunca has revisado. Dos
aproximaciones para re-visar si la realidad se ajusta a la necesidad o puedes
descartar rutinas que no aportan valor.

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