Esta
semana comparto dos espacios y un desafío. Hoy hablamos sobre cómo construir
aquello que queremos ser y que todavía no somos. A la vuelta de la esquina el
deseo de aprender siempre nos plantea nuevos retos.
Fiel a mi
compromiso con el teclado, el primer reto es llegar a esta entrada después de
una semana extenuada por el trabajo, preparación de proyectos y gestiones
personales. Hoy os ofrezco el análisis sobre dos espacios. Primero, el
compartido con los participantes en el máster de Coaching de la USC sobre
Rendimiento Óptimo_Gestión Personal y el segundo con un Campeón del Mundo.
Perfiles diferentes
con un denominador común. Ganas y actitud.
Y es que cada año
aterrizo los mensajes y preparo los anexos sabiendo que en el aula 28, los van
a trabajar y pintar hasta que agoten las opciones y diseñen su plan
de acción perfecto; aquél que les posicionará en la casilla de salida para no
volver.
En cada reflexión,
o apoyo a los mensajes, compruebo cómo la audiencia recoge lo que se ajusta a
su estilo y experiencia. Hay personas que llegan para buscar el cambio, otras
para crecer en la actividad que desarrollan y además se acomodan en su asiento
los que hacen del buscar, el mejor de los oficios.
Hay miradas que sin
saberlo, activan muchas competencias válidas para avanzar hacia la
reconstrucción de su trabajo. Entre todos, suman mentes inquietas con talento
que han prometido escribirme cuando terminen de plantear lo que su mirada les
ofrece.
No es un hecho
fortuito terminar la semana con un campeón*. Es la causa que refuerza lo
anterior y
déjà caer otro mensaje: el lenguaje positivo. Títulos a parte todos queremos mostrar que somos los mejores.Los deportistas de élite, entre otras cosas, persiguen sus objetivos en cada meta y animados por su lenguaje, salen a ganar. Con más o menos expresión , todo sirve para construir.
déjà caer otro mensaje: el lenguaje positivo. Títulos a parte todos queremos mostrar que somos los mejores.Los deportistas de élite, entre otras cosas, persiguen sus objetivos en cada meta y animados por su lenguaje, salen a ganar. Con más o menos expresión , todo sirve para construir.
Lo que digo no es
nuevo. El talento ayuda, pero con un buen planteamiento, y constancia obtendremos
la gasolina necesaria para automotivarnos a conseguir los resultados que queremos. Participar en la transformación, con
el desafío de aprender, moviliza a la acción y regenera el sentido de la vida.
Cerramos la semana
pensando en dos ejes. El primero, centrado en habilidades transversales, las
que afectan a cualquier dominio de nuestra existencia; La toma de decisiones,
la importancia de realizar un buen planteamiento y en el esfuerzo. El segundo
eje es el que actualiza y transforma nuestro lenguaje. Lo que me digo y cómo lo
digo, ambos elementos son vitales para nuestra carrera y ante todo, para tener
poco que callar.
(*) Información
protegida por dedicación profesional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario