8 de noviembre de 2016

Construcción de espacios

Esta semana comparto dos espacios y un desafío. Hoy hablamos sobre cómo construir aquello que queremos ser y que todavía no somos. A la vuelta de la esquina el deseo de aprender siempre nos plantea nuevos retos.

Fiel a mi compromiso con el teclado, el primer reto es llegar a esta entrada después de una semana extenuada por el trabajo, preparación de proyectos y gestiones personales. Hoy os ofrezco el análisis sobre dos espacios. Primero, el compartido con los participantes en el máster de Coaching de la USC sobre Rendimiento Óptimo_Gestión Personal y el segundo con un Campeón del Mundo.

Perfiles diferentes con un denominador común. Ganas y actitud.

Y es que cada año aterrizo los mensajes y preparo los anexos sabiendo que en el aula 28, los van a trabajar y pintar hasta que agoten las opciones y diseñen su plan de acción perfecto; aquél que les posicionará en la casilla de salida para no volver.

En cada reflexión, o apoyo a los mensajes, compruebo cómo la audiencia recoge lo que se ajusta a su estilo y experiencia. Hay personas que llegan para buscar el cambio, otras para crecer en la actividad que desarrollan y además se acomodan en su asiento los que hacen del buscar, el mejor de los oficios.
Hay miradas que sin saberlo, activan muchas competencias válidas para avanzar hacia la reconstrucción de su trabajo. Entre todos, suman mentes inquietas con talento que han prometido escribirme cuando terminen de plantear lo que su mirada les ofrece.

No es un hecho fortuito terminar la semana con un campeón*. Es la causa que refuerza lo anterior y 
déjà caer otro mensaje: el lenguaje positivo. Títulos a parte todos queremos mostrar que somos los mejores.Los deportistas de élite, entre otras cosas, persiguen sus objetivos en cada meta y animados por su lenguaje, salen a ganar. Con más o menos expresión , todo sirve para construir.

Lo que digo no es nuevo. El talento ayuda, pero con un buen planteamiento, y constancia obtendremos la gasolina necesaria para automotivarnos a conseguir los resultados que queremos. Participar en la transformación, con el desafío de aprender, moviliza a la acción y regenera el sentido de la vida.

Cerramos la semana pensando en dos ejes. El primero, centrado en habilidades transversales, las que afectan a cualquier dominio de nuestra existencia; La toma de decisiones, la importancia de realizar un buen planteamiento y en el esfuerzo. El segundo eje es el que actualiza y transforma nuestro lenguaje. Lo que me digo y cómo lo digo, ambos elementos son vitales para nuestra carrera y ante todo, para tener poco que callar.


(*) Información protegida por dedicación profesional.

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