¿Podrías
asegurar como mando que tu actividad no es externalizable? Comunicación,
liderazgo, negociación son competencias requeridas, pero no suficientes. Piensa
y actúa, las emociones nos acompañan siempre.
En cada actividad profesional se manejan procesos que dirigen nuestro
negocio orientados por estrategias que lideran más de un dolor de cabeza. En
todas nuestras reuniones, intentamos entregar a las personas el mensaje más
directo, aquél que conduzca al cumplimiento del objetivo. Los cualificados jefes
preparan la reunión, acondicionando la sala para vivir la mejor experiencia con
su equipo; si podemos sumar colaboradores en línea, más audiencia tendrá el
show.
Dependiendo del sector, unos más que otros, controlan los equipos
supervisando los resultados, conscientes de que la tensión justificará los
números mensuales. Ya sea en los procesos de toma de decisión o en las
reuniones de seguimiento de proyectos y presupuestos, las emociones siempre
están presentes y son olvidadas por líderes que tampoco se ocupan de gestionar
las propias. ¿Qué puedo hacer si deseo llegar a mi equipo para que entienda lo
importante?
Evalúa las reuniones a las que asistes como colaborador, subraya lo que no
te gusta y actúa en consecuencia, seguro que algo puedes hacer para mejorar ese
espacio en el que otros buscan inspiración para aplicar a su trabajo.
Participa en
las reuniones y observa cómo afloran las emociones, dedícales tiempo y analiza
qué percibes: Estrés, miedo, inseguridad, desconocimiento, sólo así podrás
ayudar a que afloren los comportamientos necesarios. Arriésgate a señalar que
finalmente la intimidación, la persecución comercial y el estrés, no son
necesarios para crear y obtener resultados. La capacidad ejecutiva responde a
estados emocionales con energía, autoestima y resilientes, en un entorno
colaborativo enormemente valioso.
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