Tenemos por delante el último fin de semana del verano. En este
punto, podemos pensar en cómo generaremos
resultados para afrontar los cuatro últimos meses del año. Que levante
la mano quién no quiera conseguir sus objetivos.
Desde muy
pequeños sentimos la necesidad de mostrar nuestros avances, ‘¡Mira Mamá!, ¡Mira
Papá!’ con la intención de comunicar un esfuerzo que con el reconocimiento de
la autoridad, nos hace sentir más competentes. El reconocimiento es uno de los
valores intrínsecos más potentes.
¿En qué te felicitan las personas dentro y fuera del trabajo?
El diálogo
apreciativo se fundamenta en el paradigma de desarrollar el hábito personal o
cultural -si es dentro de una organización- de buscar lo positivo y de hacerlo crecer como una realidad
anticipada.
Sentimos
bienestar al anticipar una situación futura positiva en nuestra imaginación;
incluso experimentar la anticipación puede llegar a ser más placentera que la
propia realidad. Al final, el comportamiento trata de ser una proyección de los
fines que queremos lograr.
Trabajar desde la Desviación Positiva
analiza lo que hacemos bien y nos permite conectar con esa parte de nosotros
que lo sabe todo. Como hemos visto en anteriores ocasiones, se trata de
construir desde las fortalezas.
Antes de
quedarnos sin plazo temporal para intentar reconducir los números,
planifiquemos un patrón de acciones que nos lleve a alcanzarlos pero sin
olvidar la revisión periódica del
progreso. Esta parte fundamental del seguimiento de objetivos, no sólo es
válida para garantizar su cumplimiento, también mejora
las relaciones entre superior y subordinado.
Desde la Misión de la
Organización a los objetivos individuales, llevar un seguimiento con el fin de
ajustar la competencia es útil para comprobar cuándo aumentar el reto y cuándo
disminuir la presión. El feedback acumulativo de trimestres anteriores cuenta
la historia que te premiará al final de año. Si eres directivo deberás dialogar con tu equipo como si se tratara del mejor discurso narrativo, aquél que evalúa el grado de
cumplimiento.
Septiembre es un mes
para complicarse la vida. Alíate con lo práctico y si estás a punto de tomar
una decisión, adelante. Queda inaugurado el último periodo del año. ¡No te
rindas!
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