31 de enero de 2017

ALGUN DIA EMPIEZA AHORA MISMO

Creo en la idea de que podemos diseñar el día que queremos vivir, y si no es suficiente al menos intentar recibirle con emociones positivas. Es preciso mantener un estado de ánimo que permita a uno mismo vivir con mejores resultados.

Esta semana me inspira un artículo sobre el escaso vínculo entre el éxito y la inteligencia. Un reciente estudio desvincula la inteligencia al éxito y le otorga más relevancia a la personalidad. Además desarrolla la idea de que la personalidad se desarrolla más que el coeficiente intelectual. Según estos resultados las personas tienen una mayor posibilidad de lograr sus objetivos, dado que el carácter y las aptitudes personales cobran un mayor peso frente a la inteligencia.

Al mismo tiempo, recientes estudios sobre el resultado de la vida, confirman que las personas que anhelan sus deseos precedidos de la frase “Algún día” finalmente son incapaces de lograrlo.

Personalmente no me aportan demasiado los textos sobre felicidad de manera que no voy a exponer un decálogo de consejos, en cambio creo que mantener una buena actitud, favorece el desarrollo de las acciones que derivan en nuevas oportunidades. El optimismo es una actitud aprendida.  Apreciar cada momento y entender que las relaciones hostiles no siempre aplican a lo personal, ayuda a vivir alejado de problemas.  

La dinámica afectiva en el trabajo se crea por la sucesión de experiencias laborales a las que reaccionamos de diferente manera. El resultado emocional influye directamente en el comportamiento de cada trabajador. La intensidad de las relaciones laborales, las promociones, el reconocimiento, el clima laboral, y en general las expectativas que cada uno interioriza, definen el contexto laboral como positivo o negativo.

La satisfacción laboral es una de las variables más estudiadas en las empresas. En esencia acumula estados de ánimo individuales que dan forma al sentir colectivo. Las empresas que incorporan buenas prácticas y establecen medidas flexibles para que sus trabajadores quieran trabajar, mejoran con el paso de los años. La comodidad no entiende solo de ergonomía; si las empresas promueven medidas que trabajen el afecto, programas que estimulen la consecución de objetivos y jornadas de formación que incluyan también talleres para mantener la salud, estarán trabajando por su futuro. Las nuevas generaciones no persiguen acomodarse a un puesto de trabajo, quieren empresas que les dibujen una carrera profesional en un entorno que les motive.

Así de rápido se escribe, no hay más secreto que intentar implantarlo. Algún día, empieza ahora mismo.

13 de enero de 2017

Lo que parece que no puede ser. Puede ser

Despierta en 2017 dispuesto a aprovechar al máximo lo que conoces. Sacar partido a lo que tienes puede incluso devolver la cara más amable a un problema. Hay personas que con pocos recursos consiguen lo imposible.



Caen en mis manos los primeros reportajes de 2017. Las más prestigiosas firmas del mercado editorial, difunden sus contenidos capitaneados por titulares comerciales tipo
"Cinco claves para encontrar trabajo en 2017", "Claves para mimar el talento" y otras ofertas en prensa.

Tanta columna en clave laboral me lleva a pensar en el mejor perfil para contratar en 2017 teniendo en cuenta su dificultad para incorporar.

Conocidos por su capacidad para adaptarse rápidamente al cambio, aprender nuevas habilidades en cortos periodos de tiempo y cambiar sin problemas de una tarea a otra, los empleados camaleónicos son cada vez más demandados, sin embargo difíciles de encontrar.

Este desafío  afecta por igual a directivos, mandos y trabajadores no cualificados. Cada cual a su nivel deben transformar su manera de operar para desarrollar las herramientas que hagan posible un cambio hacia la exigencia del mercado laboral actual. Deben cambiar las herramientas y los objetivos, normalmente dispersos en tareas de poco valor.

Orientarse a la acción, aprender algo nuevo e interiorizar el cambio, son factores exigibles en la valoración personal que cede el paso a la justificación de desempeño.

No hay mejor evaluador que la propia persona juzgando su esfuerzo.

Conecto la descripción anterior con la actitud, base emocional que acompaña al esfuerzo y que sin duda, aunque no lo creas, verá su recompensa.

No se puede ser buen profesional sin ser buena persona. Si en ocasiones piensas que tu sueño se desvanece, te dejo un texto que recoge perfectamente este mensaje y que rescato de un libro releído.

Ojalá 2017 produzca mucha luz.

El deseo de luz produce luz.
Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención.
Es realmente la luz lo que se desea cuando cualquier otro
móvil está ausente.
Aunque los esfuerzos de atención fuesen durante años
aparentemente estériles,
un día, una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos
inundará el alma.
Cada esfuerzo añade un poco más de oro
a un tesoro que nada en el mundo puede sustraer.


Simone Weil

4 de enero de 2017

2017_Vívelo

Termina otro año. Cada uno pone un comienzo y un final dónde quiere. Enero huele a nuevo en muchos sentidos. ¡Bienvenido 2017!


Todo lo que ha tenido que ver con la gestión del tiempo, y la calma, han sido las entradas que más habéis leído, una muestra representativa de una sociedad que vive una realidad acelerada. El tiempo no es un enemigo, tampoco es el mejor compañero cuando la exigencia individual tiene forma de listas infinitas para cumplir. Pidamos juntos al 2017 que nos traiga una cura o se amplíe para siempre.

2016 me ha enseñado que ser capaz de aprovechar al máximo lo que conoces estimula para mejorar. Que los sueños se cumplen y que no pasa nada cuando otros se desvanecen. Amar suma en todos los sentidos y fortalece el alma por encima de todo.

Ojalá el nuevo año sirva para aprender de los errores y genere acciones nuevas, innovadoras que pongan límite al desastre y construyan FUTURO. Ojalá 2017 pueda moderar el daño a los que sufren.
Desde aquí seguiremos en línea comprometidos con el orden interno, y decididamente más pendientes de simplificar que de añadir.

Gracias por vivir entre mis líneas.

22 de diciembre de 2016

¡Párate! ¡Mira!

Los puestos de trabajo que no requieran creatividad desaparecerán. La clave de la transformación no pasa sólo por la revolución tecnológica. Revisemos lo que hacemos para medir el nivel de innovación,… y de quietud.


Uno llega exhausto a estas alturas del año, agobiados por rematar el trabajo de la mejor manera posible y sin tiempo para los recados de última hora que exigen las fiestas. Diciembre es por excelencia, el mes de la reflexión, el llanto y la risa. Un festival de emociones que no encuentran el cuerpo en su mejor momento.

Para eliminar ansiedad, os propongo una manera tranquila de mirar al futuro. En lugar de acumular propósitos, podemos cambiar el paradigma pensando cuál es la realidad y hacia dónde queremos ir. Este análisis nos devolverá dónde hemos tenido los mejores resultados y evaluar la manera de innovar dónde somos buenos.

Analizar nuestro valor, el que aportamos al equipo o a nuestra técnica, nos obligará a reaccionar a tiempo antes que nos obliguen a determinadas cosas sin estar preparados, o que nos devuelva una mala posición en la evaluación final.

Con o sin valoración, nadie como nosotros mismos para ver la realidad y catalizar la transformación hacia lo que queremos hacer. No hay nadie más interesado.

Ejercitar la creatividad estimula también a los que parece que no consumen la dosis adecuada. Todos tenemos el talento necesario para darle la vuelta a la más técnica o farragosa tarea; para dar valor al BackOffice, a la administración, a la logística. Financieros, matemáticos, ingenieros cualquier perfil puede dar rentabilidad a su posición.

Al análisis de la entrada anterior, incorporamos ahora dónde encajaría ese plus creativo. Quizá implementando nuevas herramientas, técnicas, y tecnologías para apoyar el trabajo, o simplificar su organización;  desarrollar nuevos programas, establecer nuevos reportes y métricas, pueden ser variables que nos inspiren para enfocarnos.

Bajo el lema slow life, termino una de las últimas entradas del año. 
Hemos compartido muchos temas, competenciales y de valores apoyados en las últimas tendencias que nos ofrece la actualidad. El repaso a nuestro interior nos llevó a la quietud que hoy recupero para ofrecer este concepto, de inicio denominado Slow food y respaldado por la filosofía de la lentitud que aboga por una mejora en la calidad de vida y un mayor control del tiempo. 
En síntesis, una desaceleración de nuestro estilo de vida y un mayor disfrute de la misma. ¡Vamos a intentarlo!

15 de diciembre de 2016

Cara a cara con el jefe

Más de la mitad de los profesionales espera mejorar profesionalmente en 2017. Con este título corona Randstad su encuesta Workmonitor. La compañía de Recursos Humanos revela deseos de promoción para la mitad de los ocupados.

Aunque en este sentido los datos de optimismo en España alcancen la media europea, si esperas mejorar la posición que ocupas, no siempre irá ligada a la obtención de un ascenso.

Antes de abandonar 2016 repasemos algunas consideraciones. Sabes que influyen variables  como la edad, la experiencia, el nivel de formación, aspectos que consiguen modificar opinión, aunque por excelencia se valoran:

Actualizarse- Importa estar a la vanguardia de las novedades del sector. Distinguirse por mejorar habilidades y crecer como persona.

Experiencia- Entendida como algo más que conocimiento, se trata de un plus a la hora de gestionar con madurez, comparando escenarios anteriores y favoreciendo la toma de decisiones.

Capacidad de trabajo y adaptación. La que consigue trabajar para crear, racionalizando horarios que conviven con objetivos cumplidos. Flexibilidad y adaptación a los cambios.

Actitud. Auto motivarse, creer en uno mismo y ser consciente de nuestras capacidades, aumenta el deseo de trabajar contribuyendo al buen ambiente.

Del otro lado, hablamos del factor desgaste, sentimiento que influye en el deseo de cambio y que sin embargo, no es la mejor emoción para conseguir una promoción.

Prevenir el desgaste profesional es una actividad recomendable para controlar el entorno y analizar las acciones que incitan al desánimo. Intervienen factores psicológicos, fisiológicos y sobre todo, la actitud para enfrentar cada día.

Finalmente centrarnos en el análisis anterior, nos llevará a ser más exactos en la decisión y evitar la frustración en caso de negativa. Un enfoque práctico a tiempo advierte la realidad más objetiva antes de pensar en el ansiado ascenso. ¿Qué puedo cambiar? y ¿Qué hago con lo que no puedo cambiar? son preguntas que confirman la visión del reto.