29 de abril de 2016

SOS_Coaching de equipos

Hoy repaso una de mis prácticas favoritas, Coaching de Equipos. Permanecer dónde a uno le corresponde no es tarea fácil, cuando uno observa detenidamente lo que encuentra es el mundo, y a veces, es mejor entender que las cosas funcionan mejor sin la intervención humana.

Coaching de equipos es una de las posibilidades más efectivas en la intervención de equipos. Bien utilizada, aporta energía y ayuda a levantar hábitos en grupos que sufren. Algunos facilitadores o coaches, en el mejor de los casos, trabajan sobre ‘el problema’ transmitido por la dirección, volcándose en la elección de dinámicas salvadoras que facilitarán unas agradables jornadas pero no permitirán al equipo ir más allá.

Una realidad, sin duda más efectiva, es establecer el principio que se basa en oir y ver lo que dice el equipo, qué energía transmite y cómo lo expresa para que podamos ayudarle a ponerle forma. Necesitaremos que aparezcan sus objetivos, su identidad,  el recorrido que ha tenido, sus dificultades etc.

A partir de aquí tendremos una idea de su modelo de mundo y podremos trabajar en la toma de conciencia y el establecimiento de un objetivo común. Si llegamos hasta aquí, habiendo captado su energía, sabremos cómo trabajar en la fase de exploración.


Crear un buen espacio, es el primer resultado- y el más importante- que obtiene el coach para que emerjan emociones y sentimientos consiguiendo conversaciones globales que ya tratan al equipo como a un todo, unido por sus relaciones.
Ahora que todo el mundo participa y dependiendo de lo que el coach haya interpretado en su diagnóstico, puede aportar dinámicas que ayuden a identificar
soluciones en beneficio común.

Pasar a la acción no consiste en entregar un repertorio de recursos frente a los problemas, es más útil ayudar al equipo a interpretar su contexto interno.

¿Quiénes son? ¿Cómo interpretan la realidad? ¿Qué les falta para llegar a la situación ideal? ¿Responden o reaccionan? Valorar personas y roles, ver comportamientos y reglas ...

Definitivamente, todo lo que se gana, también se puede perder, por tanto conviene dejar el maletín de primeros auxilios para que el equipo reaccione a los cambios desde su fuerza interior, conseguida por la suma de cada individuo, valorado y útil para el equipo.

En una clara renuncia a ser un equipo consumidor de recursos, los grupos creadores reclaman su sitio para elevarse a lo más alto, sabiendo que sin ellos la compañía está perdida.

¡Time for Teamwork!

No hay comentarios:

Publicar un comentario